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El placer de los placeres

No encontré la hermosa escena de sexo del Sacrificio de Tarkovski, así que... Tengo una amiga que me dice que escriba sobre sexo. Será porque nos tenemos mucha confianza y ya llevamos algunos años de conocernos, no sé, pero solemos hablar mucho de sexo. Así como hay gente con la que uno conversa de fútbol, está también la que trae como tema de conversación la música, los que prefieren la política, el cine, aquellos que se decantan por los recuerdos en común o esos cuyo único tema de conversación son sus hijos –de esos intento mantenerme alejado–; con mi amiga Cheluna , además de conversar mucho sobre otras cosas, el tema sexual sale a cada rato y es muy divertido. Pero creo que todos estarán de acuerdo que más divertido que conversar sobre eso, es hacerlo... por eso tenía dudas de si sería buena idea escribir este post. Además de que no sé muy bien cómo abordar el tema y de que ya he hecho alguna leve referencia alguna otra vez, sea lo que sea que opte por decir, no será nada...

Martina

Si tuviera carro, este sería el único " BEBE A BORDO " que pegaría en la ventana Tercera vez, y sigue siendo como la primera. Ayer, el Emo y la Raquel recibieron a Martina, su primera hija, y primera ecuatoriana de la nueva generación. Parecía que se iba a demorar un poco más en llegar, pero así, sin mayor aviso, apareció. El nerviosismo en el ambiente, la seguridad de que todo saldría bien, la impaciencia… todo duró hasta las 19h30, más o menos, cuando por fin Martina nació y la familia creció. Después de haberles visto al Emo y a la Raquel durante el embarazo, puedo decir que fue un proceso muy feliz para los dos. La Raquel es una de esas mujeres a quienes les sienta bien el embarazo y lo llevaba con mucha alegría, más allá de las normales molestias que sentirán quienes están embarcadas en el viaje hacia la maternidad. Su contextura física hacía lucir muy bien su pancita de embarazada y ahora supongo que se verá mejor que nunca con su hija en brazos. El Emo, por su...

Lo indispensable

Así mismito, pero en mi iPod Esto es una suerte de continuación del post aquel sobre lo que uno debería llevar siempre en su iPod . Ya que empecé a contarles que me armé con mi arsenal de discos favoritos para que me acompañen a donde sea, creo pertinente decirles cuáles son estos discos. Aunque parezca una mescolanza sin sentido, no lo es, es un reflejo de años y años de exposición al arte del rocanrol, la trova, el blues, los clásicos, el bolero, el rock argentino, los nacionales, el tango, el folk... Todo queda reunido en –por el momento– 49 álbumes con 759 canciones en 2 días, 5 horas, 33 minutos y 12 segundos de música que ocupan 3,85 gigabitiones. No fue muy fácil llegar a esto. Quise tener la mejor música posible en mi iPod así que empecé por el principio: mis discos más favoritos de la vida. Así cargué el Canción animal de Soda , El tiempo de las cerezas de Bunbury y Vegas y el OK Computer de Radiohead . Seguí después con discos a los que me he referido como obr...

Harasme acuerdo...

Hay muchos errores que uno puede cometer, desde casarse por dinero creyendo que así se arreglarán los problemas, hasta llamarle por teléfono al jefe estando borracho para insultarle, pasando por cambiar la configuración de la computadora sin saber lo que se está haciendo y terminar dañando todo al punto de que no se vuelva a encender, no devolverle el saludo a alguien que conoces porque no estás seguro de quién es o torcerse el pie al cruzar la calle por andar hablando por celular. Cuántas guerras, cuántas muertes, cuantas fortunas perdidas por una mala decisión o un acto equivocado, cuántos años de atraso en avances científicos por errores de juicio, cuántos campeonatos robados por equivocaciones de los propios jugadores. Pero nada se compara con lo que ahora les diré: el peor error que pueden cometer es decirme “harasme acuerdo”. Conocida es la incapacidad de mi memoria por retener casi cualquier cosa. Aunque el Emo diga que tengo la cabeza llena de datos inútiles, no es tan...

La música delatora

Cuidado con lo que cargas en tu iPod Conocí a una chica hace unos años, una chica bastante guapa, alta, bonito cuerpo, que incluso había hecho un par de trabajos de modelaje. No era mucho de mi tipo pero no puedo decir que no haya sido una mujer realmente atractiva. La conocí en uno de esos trabajos momentáneos que suelo tener, de esos rápidos, poca paga, mucho trabajo y casi sin tiempo para la vida social. No nos sentábamos en computadoras contiguas, pero el típico intercambio de miradas mientras ella se aislaba del mundo y se concentraba en lo que tenía que hacer gracias a su iPod , sus sonrisas a las que yo no sabía bien cómo responder –gracias a mis incapacidades para este tipo de cosas– y alguna conversación corta en los recesos nos fueron acercando. Luego ya almorzábamos juntos y, como cualquier chico y chica que se están conociendo, hablábamos de nuestra vida. No me acuerdo cuánto habrá durado ese trabajo de digitador, pero no debe haber llegado a las dos semanas. Lo que sí...

Terrorismo en los sueños

Hoy me desperté con algo dentro, en el pecho, algo a lo que solo le puedo llamar indignación. Indignación por lo que pasaba en el sueño que tuve y que me despertó. No me acuerdo qué mismo pasaba, lo que me acuerdo es que no tenía nada que ver con lo que iba a pasar. Era un sueño de lo más común, con las cosas imposibles e incomprensibles que suelen pasar siempre, cuando, de repente, por algo estaba yo frente a la tele y aparecía la torre Eiffel. Ante mis ojos, sin aviso, la torre explotaba y sus pedazos salían volando a kilómetros –algo que seguramente no podría pasar en la vida real, esa explosión parecía en un modelo a escala y no en la de tamaño real–. Como es típico en la televisión, pasaban la imagen una y otra vez, como para poder ver bien qué mismo pasó. Sentía una especie de ira con la impotencia de no poder hacer nada, de ver eso tan hermoso sufriendo algo tan terrible. Después, pasaban a Roma –vía satélite, seguramente, no me acuerdo– y se podía ver cómo se derrumbaba la b...

Algún día tenía que pasar

Así se ve mi nuevo teléfono, desde todos los ángulos. La tecnología avanza y es hora de que yo la deje avanzar un poco a mi alrededor. Después de más o menos nueve años a mi lado, le llegó el momento de la jubilación a mi viejo Nokia –el que salió en este post –. Sin rituales, sin tristeza, más bien con la certeza de que era un buen momento para el cambio, decidí aceptar el heredado Nokia X1 y dar de baja con honores a mi antiguo teléfono cuyas características principales eran tener todos los números de las teclas borrados, sufrir de desajustes constantes de la tapa de la batería, batería que ya no duraba mucho, la pantalla un poco rayada y hasta un ligero resquebrajamiento en uno de los bordes. Y así, casi sin darme cuenta, comenzó la etapa del X1 . ¿Cuánto irá a durar? Si tiene una vida útil parecida a la del anterior, podría estar pensando en cambiar de teléfono en el 2023 o algo así. Cuando Monstrina me lo regaló, ya tendría como un año de uso y, según pensamos, llegó a...