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Mostrando las entradas con la etiqueta Rara estética

Idea para incluir en una película sin tener un pretexto más que la belleza de la imagen

A esta chica la encontré en el internet, no es la del relato. Como dije ayer, voy a relatar lo que vi en un bus una vez y que se me quedó un poco grabado en la memoria, sin que llegue a significar nada. Primero, para ponerles en situación —no sé si se dice así—, les cuento que estaba saliendo de la casa de la Carmenlou y, con bastante suerte, pasó un bus y me subí. Digo que con bastante suerte porque a esa hora (tipo ocho de la mañana) los buses suelen pasar llenos y no paran aunque les haga todas las señas del mundo. Bueno, iba yo subiendo desde Guápulo hasta el redondel del Coliseo Rumiñahui por ese camino sinuoso y lento, con adoquinado y asfalto maltratado, dando tumbos como algún tipo de títere sentado sobre la tapa del motor, cuando me fijé en un par de personas que iban también en el ya antes mencionado bus (de esos verdes, incómodos, pequeños, donde la gente va apiñada y hasta colgada de las ventanas). Esto es lo que vi: De pie, apretujada en el pasillo estrecho, flanq...

Le quieren quitar la belleza a Quito

Me asomo por la ventana y tomo una foto. No soy una de esas personas que lleva su cámara a todos lados y toma un montón de fotos, aunque me gustaría serlo. Me gustaría ser muchas cosas que no soy... Tomo la foto principal que ilustra este post y, aunque no es tan expresiva como hubiera querido, se ve claro. Además, pienso en poner también la otra foto. El otro día escuché en la tele que el alcalde quiere hacer que la ciudad se vea más bonita, escondiendo todos los cables de luz que hay en los postes -supongo que eso significa también que va a quitar los postes-. Que se ve feo, que es peligroso, bla, bla, bla... Se entiende su idea, pero me parece la estupidez más grande del mundo. La belleza caótica de los cables enmarañados es lo mejor que tiene esta ciudad. Es lo mejor que tienen muchas ciudades. Con esto no quiero decir que Quito sea fea. Es una ciudad hermosa, la más hermosa en la que he estado, llena de lugares bonitos, llena de historia y sensaciones... Y parte de esa belleza cu...

Entre las curvas

Puede que haberme quedado dos vueltas más en pista sea suficiente para alcanzar la punta. Mi monoplaza surca el trazado como un tren bala sobre sus rieles, la línea perfecta, al máximo en las curvas sin perder una milésima. Salgo de la parabólica y me enfilo con al acelerador a fondo en la recta principal... Segundos interminables con el motor a mil. Me acerco al semáforo y pienso en el miedito estúpido que me ataca cada vez que paso por aquí -que se cayera el semáforo sobre mí... qué imposible-. Nuevo récord de vuelta. Se enciende una luz en el tablero, es la indicación del equipo. Una vuelta más... una vuelta más y entraré a pits para el tanqueo y el cambio de llantas. No debo fallar... no puedo fallar. Llego a la variante del Rettifilo, la chicana que alguna vez me resultó rematadamente complicada y que ahora incrementa mi confianza. Entro a 340 y salgo como a 70, pisando los pianos todo lo que mi auto rojo y el reglamento me lo permiten, y dejo atrás la vida que Ronnie Peterson ent...

Lunático

Las cosas salen de los lugares menos pensados... El otro día me fui a ver La tourneuse de pages y conocí a Déborah François , la protagonista, hermosa mujer dueña de una belleza perturbadora, pese a no ser el tipo de mujer que me gusta -o talvez por eso-, y dueña también de un par de lunares en el cuello. De la película mejor no hablar, así que de una me dedico a lo que salió de la caja de Pandora que se abrió con los lunares. Fue algo totalmente imprevisto, un disparador escondido en lo recóndito del inconsciente, en la parte prohibida de la memoria... Prohibida porque es el camino directo a la bodega donde se guarda lo que no se debería volver a ver. Estoy exagerando... me gusta recordar algunas de estas cosas que alguna vez fueron letales y premeditadas minas antipersonales que dejaron enterradas ciertas chicas para volarme en pedazos después de su partida -toda mina extermina-. Con el paso del tiempo me he dado cuenta que hasta el más insufrible dolor deja de ser lo que era... qué...

La vida se cuenta en asientos de taxis

Hubo un tiempo en que tuve a alguien. Y ella me tuvo también. ¿Se dan cuenta qué perfecto puede llegar a ser todo en esta vida? Pero, como era de esperarse, no duró... nada dura lo que debe... Ha pasado más de un año y los recuerdos están todavía claros, como si hubiera sido ayer... pero algo es diferente. Debe ser por la certeza de que no se va a repetir, esa extraña sensación de no haber luchado un poco más por lograr todo lo que quería, el haberme dejado convencer y esa estúpida capacidad de aceptar la verdad. Ella puso su cabeza en mi hombro... ¿qué más podría pedir? Lo había deseado por tanto tiempo y un día, de la nada, sorpresivamente, pasó. Su aroma se quedó en mí, la suavidad de su piel, sus besos tan apasionados... todo era para mí. Diecinueve días después, sin habernos vuelto a ver, el sueño se acabó. Y me quedé sin su cabeza en mi hombro... El tiempo me encontró después de lado a lado, saliendo con chicas, probando talentos en el desagradable pero irresistible juego de la ...

Me olvidé de ver las películas

Las primeras líneas de The eternal sunshine of the spotless mind son: Random thoughts for Valentine's day, 2004. Today is a holiday invented by greeting card companies to make people feel like crap.. . Sentarse frente a la tele, solo, una película por noche… La costumbre, relativamente reciente, para la semana previa a San Valentín parece no haber sido más que una pasajera excusa cinematográfica. Puedo decir esto ahora que, ya que es 14 de febrero, me di cuenta que ni me acordé de las películas, así como tampoco me acordé de otras cosas más relacionadas con la fecha que hoy celebra la gente. Una rosa, mensajes al e-mail, saludos vía messenger, abrazos y sonrisas... Más tarde tendré un almuerzo en la oficina para celebrar el amor. Lo que me atraía de este día era el ciclo de películas que terminaba ahí y que yo mismo programaba, nada más. ¿Cuándo volveré a verlas, si no es en una fecha como ésta? Siempre es bueno tener algo que lo obligue a uno a hacer ese tipo de cosas, porque ...

Las prefiero con lentes

¿Que por qué me gustan las mujeres con lentes? Pues no lo sé... sólo sé que, aunque una chica me parezca guapísima, me parecerá más guapa aun si la veo con lentes. Depende también del tipo de lentes -porque hay unos que no tienen nada que ver con nada- y del tipo de mujer -porque a algunitas ni los lentes más perfectos les salvan-; en resumen, las mujeres con lentes atrapan mi mirada, y suele pasar que no las puedo dejar de mirar. Después del caso de la parada de bus aquella vez, me sentí inmortal, bien y mal. Cuando vuelvo a verla con lentes pierdo y gano algo, pero me quedo igual, sin un “que te vaya bien” ni un beso ni nada, y seguimos nuestro camino como lo que somos, como dos extraños, aunque yo pueda dibujar su cara de memoria en la oscuridad, siempre con lentes... Yo la prefiero con lentes. Ella me prefiere lejos.