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Mostrando las entradas con la etiqueta Maldita tecnología

Después de todo, talvez no era tan buena idea.

Nada personal, iPod, la vida y la música deben seguir su camino. Hace un tiempo (tres años, dos meses y un poco más) escribí que llenaría mi iPod con mis discos favoritos . Y es lo que hice: llené mi iPod con mis discos favoritos. Desde ese lejano día he ido incrementando y depurando la lista de las grabaciones que se merecen ocupar tan exclusivo lugar dentro de mis gustos, así como también he ido comprando más de esos discos porque ¿qué tipo de persona tiene sus "discos favoritos" solo en digital y no el objeto como tal, ese que uno debería poner en un altar y no en un disco duro? Ciertamente no me considero ese tipo de persona. Pero los principios que me llevaron a tomar esta decisión (aparentemente simple y sin complicaciones) me obligan a replantearme la pregunta existencial más grande: ¿Con qué música debo llenar mi iPod? El problema que le veo a tener lo mejor y solo lo mejor de la música universal dentro de mi reproductor portátil es muy simple. Cada que lo co...

I’ve got a bad feeling about this.

Si estoy emocionado es, más que nada, por repetir el ritual. Sé que no será igual que antes, porque tenemos asientos numerados así que no necesitaré ir a pararme en la cola del cine desde el mediodía, guardando puesto al resto, departiendo con los disfrazados, compartiendo las expectativas y todo eso. Pero igual, no hay nada como sentarse en la incomodidad de las butacas del cine, rodeado de amigos y sentir el salto al corazón cuando terminan los trailers, se apaga todo y pasan esos segundos interminables, el corazón acelerándose, los sentidos alerta para lo que se viene. Los tambores de la 20th Century Fox , Lucasarts (ahora será Disney … qué se le va a hacer), otro pequeño silencio, oscuridad, expectativa. Y luego empieza. La música de John Williams explotando en nuestros oídos y el “ Star Wars ” que aparece en la pantalla y que no se ve tan bien por las lágrimas que empañan mis ojos. El episodio VII nos espera, como a todo el mundo. Pero, más allá de eso ¿qué? No tengo...

La música delatora

Cuidado con lo que cargas en tu iPod Conocí a una chica hace unos años, una chica bastante guapa, alta, bonito cuerpo, que incluso había hecho un par de trabajos de modelaje. No era mucho de mi tipo pero no puedo decir que no haya sido una mujer realmente atractiva. La conocí en uno de esos trabajos momentáneos que suelo tener, de esos rápidos, poca paga, mucho trabajo y casi sin tiempo para la vida social. No nos sentábamos en computadoras contiguas, pero el típico intercambio de miradas mientras ella se aislaba del mundo y se concentraba en lo que tenía que hacer gracias a su iPod , sus sonrisas a las que yo no sabía bien cómo responder –gracias a mis incapacidades para este tipo de cosas– y alguna conversación corta en los recesos nos fueron acercando. Luego ya almorzábamos juntos y, como cualquier chico y chica que se están conociendo, hablábamos de nuestra vida. No me acuerdo cuánto habrá durado ese trabajo de digitador, pero no debe haber llegado a las dos semanas. Lo que sí...

Problemas con blogger

Así deberían ver mi blog. Sino, hay problemas... Había dejado abandonado mi blog durante un buen tiempo. El abandono en el que se encontró parece haberle despertado sentimientos encontrados en mi contra, pues, desde que lo he retomado, da la impresión de no querer comportarse como se debe. Luchas y luchas entre él y yo, él siempre tratando de no aparecer ante mis ojos como se supone que debe aparecer, y yo siempre tratando de que se vea como el mismo blogger me hace creer que se verá. A ver, veamos, hagamos una prueba. Si están leyendo esto significa que ya están dentro del blog y dentro de la entrada –supongo que es la única forma en la que podrían estar leyendo este texto; si lo están leyendo de alguna otra forma, por favor avísenme–. Desde ahí se puede ver el fondo un poco oscurecido por el post mismo, así que, para mayor seguridad, apachurren la tecla ‘Esc’ o hagan click en la cruz que aparece en la parte superior derecha del post –leerán bien, del post, no del navegador n...

Todo lleno

Así va arder mi computadora en poquito tiempo Estos días de bonanza han sido buenos para hacer planes, para comprar un par de cosas que necesitaba hace tiempo y un par que jamás necesitaré, para darse uno que otro gustito por ahí, y también para pensar en renovar parte del arsenal. Justo con esa idea, se me ocurrió echar un ojo al espacio libre de mis implementos computacionales y casi hasta me muero al ver la ínfima cantidad de gigabitiones que tengo por llenar. Me sentí como se debe sentir un buzo que ha bajado a muchísima profundidad, se mete en un laberíntico barco hundido para investigar y se da cuenta que le queda menos de un minuto de oxígeno en su tanque. Si bien ya estaba en mis planes comprar algún rato una compu un poco más moderna, poderosa y con más espacio de disco, además de, talvez, otro disco externo, no me había dado cuenta de que esa compra tiene que ser ¡ya! Y cuando digo ya es ya. A ver, la cosa es así: de los 221 Gb del disco duro de la portátil quedan 11...

Un mundo lleno de Mafaldas

El otro día mi papá -después de haber confundido la sopa con la S.O.P.A.- se preguntó si ya a alguien en el mundo se le había ocurrido relacionar la maligna ley con Mafalda. Hoy, acosado por la desocupación, recordé la charla y busqué si Mafalda ya se había manifestado sobre las sandeces que andan haciendo el senado o lo que sea de los Estados Unidos y sus mascotas del FBI. Y sí, ya se había manifestado, y mucho, solo hay que navegar un poco y se darán cuenta. No quiero ponerme a despotricar contra nadie, sólo voy a decir que la proliferación de sitios tipo megaupload, de almacenamiento y descarga de archivos -utilizados muchas veces (muchas más de lo que podríamos llegar a imaginarnos) para transmitir piratería- es una muestra clara de lo mal que ha resultado el devenir del plan inicial de los derechos de autor. Hay gente que se ha enriquecido hasta grados extremos gracias al trabajo creativo de alguien más, y muchas veces, las mentes creativas no ven ni la mitad de lo que su...

Un libro es siempre un libro

Me gusta leer. No sé desde cuando, sólo sé que me gusta. Nunca he tenido mucha dedicación para nada pero he tratado de dedicarle un buen tiempo a vivir las vidas de otros en el papel (?) Suelo ser lento para todo y la lectura no es la excepción, aunque ha habido memorables temporadas de lectura sin fin, como pasó con El Señor de los Anillos , que devoré con devoción y una impulsividad casi incontrolable. Toda mi infancia había visto los dibujos de los hermanos Hildebrandt del calendario Tolkien 1978 colgados en las paredes, llamándome para que los conozca. Muchísimo tiempo pasó hasta que me decida a leerlos -mi pretexto era que mi papá tenía el Hobbit y la trilogía en inglés-, y la proximidad del estreno de la película de Peter Jackson en el 2001 me hizo despertar. Me dije que no podía ver la película antes de leer el libro, así que empecé por el Hobbit (en inglés), seguí con La comunidad (en español, porque ese sí había en español) y el resto los leí destrozándome la vista en ...

Terrorismo antibélico informático cinematográfico...

Casualmente se me ocurrió entrar a los años en la página del Cero Latitud . No sé ni por qué lo hice, talvez quería recordar cómo se veía o comprobar quién había ganado algún premio o fijarme en algún detalle, una foto, no sé... Entro y me encuentro con el desolador panorama de una tipografía en una lengua que no entiendo, una poco acertada elección de colores para los textos misteriosos, una cara pintada como bandera, con aire maligno y una música terrible que quién sabe qué también será. ¡Terroristas!, pensé (bueno, el hackeo -o como sea- debe ser un delito, algún tipo de terrorismo informático por más inofensivo que resulte), pero al traducir el texto tipeado de derecha a izquierda, mediante una de las miles de páginas creadas para el efecto, me encontré que no es muy terrorífico lo que dicen. Traducido del traductor queda más o menos así: "Somos un batallón de seguridad para la unión Siria, una red de limpieza de la discordia. No abogamos por la guerra, abogamos po...

¿Es demasiado pedir?

El otro día me fui a ver Clash of the Titans , versión 2010, y salí de la sala de cine con la certeza de que casi toda la gente no entiende nada. Las sonrisas de satisfacción que llenaban las caras de los espectadores después de haber visto una historia épica y espectacular llena de grandilocuencia visual -si vale la analogía (cosa que dudo)- contrastaban con mis ganas de vomitar al sentir que, otra vez, desperdicié un valioso par de horas viendo algo que no aportó absolutamente nada positivo a mi vida. Valioso par de horas que pude haber utilizado en cualquier otra cosa como, por ejemplo, ver llover por la ventana. Todo esto va a que, pese al despliegue tecnológico con efectos especiales de última generación, monstruos imposibles, ensordecedoras batallas, millones y millones invertidos en la película y el actor del momento -o gracias a todo eso-, la historia es un asco: pura basura hollywoodense de primer nivel. Pero el sentimiento no es nada nuevo, es idéntico a lo que he sentido ...

Le quieren quitar la belleza a Quito

Me asomo por la ventana y tomo una foto. No soy una de esas personas que lleva su cámara a todos lados y toma un montón de fotos, aunque me gustaría serlo. Me gustaría ser muchas cosas que no soy... Tomo la foto principal que ilustra este post y, aunque no es tan expresiva como hubiera querido, se ve claro. Además, pienso en poner también la otra foto. El otro día escuché en la tele que el alcalde quiere hacer que la ciudad se vea más bonita, escondiendo todos los cables de luz que hay en los postes -supongo que eso significa también que va a quitar los postes-. Que se ve feo, que es peligroso, bla, bla, bla... Se entiende su idea, pero me parece la estupidez más grande del mundo. La belleza caótica de los cables enmarañados es lo mejor que tiene esta ciudad. Es lo mejor que tienen muchas ciudades. Con esto no quiero decir que Quito sea fea. Es una ciudad hermosa, la más hermosa en la que he estado, llena de lugares bonitos, llena de historia y sensaciones... Y parte de esa belleza cu...

Tengo que pensar que ahora soy mayor

Sensaciones olvidadas que, de un día para otro, renacen y se quedan como si nunca se hubieran ido. Como una canción que amaste y que, casi sin darte cuenta, dejaste de escucharla y la archivaste en la memoria, pero que regresa vengativa en la emisora más escondida y la escuchas justo cuando vas en un taxi. Como el boleto de lotería ganador que compraste una vez sin que te hayas molestado en chequear los resultados de ese sorteo, que espera paciente en el fondo de un cajón y sale en medio de la mudanza, llevando su número directo a la web de Lotería Nacional y te detiene el corazón -no como quisieras- al ver coincidir cada dígito. Como la salida con los amigos, justo cuando no tenías ganas de salir pero ellos molestaron tanto que acabaste accediendo, la mesa del bar y las miradas que se cruzan con la chica más guapa del lugar, quien al final de la noche te da su número para que la invites a salir. Como el regreso del gatito que creías perdido, maltrecho pero ronroneante, adolorido y mue...

El efecto iPod

Todo puede cambiar con la banda sonora indicada... El estado de ánimo, la velocidad de la caminata, la cantidad de calor o de frío, el estado de vigilia, las ganas de hacer o no hacer algo... incluso la suerte. Salgo de casa por la Sarmiento... lo de siempre en la calle y en mí. Cuando de repente, detrás de un árbol se aparece Piazzola con su Balada para un loco y la gente se borra del mundo. Camino con la sonrisa en toda la cara, respiro dejando a un lado el smog y los semáforos hasta me dan paso siempre. Te hace creer que hoy será un buen día. Pasan las horas, interminables y terribles y te encuentras a ti mismo en el asiento trasero de un taxi , regresando a casa con los audífonos puestos, escuchando la Polonaise de Shigeru Umebayashi y sintiendo a los recuerdos que te caen encima destructivos como un gol del rival en el último minuto de los suplementarios. Nada que hacer... Me subo al bus y se me acerca un niño con su macabro plan de recolectar malhabidamente algo de dinero...

Nuevos teamos por teléfono

Fue a finales del año pasado. Iba en el auto con la Diana y el Marco y mi celular vibró. Contesté. "Te amo" dijo la voz de mujer. En ese tiempo una mujer me amaba y sé que no era ella quien llamó porque reconocería su voz, entre otras cosas. No tuve tiempo de decir nada porque me colgaron. Segundos más tarde, una nueva llamada. "Te amo". No me acuerdo si lo repitió muchas veces o sólo fue una. Tampoco me acuerdo si pude o no entablar una pseudo conversación. La cosa es que fueron como 5 llamadas en 5 minutos, siempre llenas de teamos. Yo preguntaba el nombre y ella respondía "te amo", le decía "no me conoces" y recibía otro "te amo", le decía que seguramente es número equivocado y, otra vez, "Te amo". Algún rato vino una seguidilla de unos diez teamos. La Diana me dijo que ya no le conteste o que le dé a ella mi teléfono para ver si le decían lo mismo... Pero después no volvieron a llamar y ahí terminó la cosa. Como siempre en...

El problema de los celulares... (mi problema)

¿A otras personas les pasan cosas parecidas? No sé, a veces creo que no. Primero fue esa serie de llamadas exigiéndome que devuelva el celular que, según los niños del otro lado de la línea, era robado. Yo anoté los números y, de vez en cuando, los marcaba para soltar un "Morirás..." y colgaba; luego, esa llamada amenazante... el sicario se aburrió de mí y prefirió perseguir otra presa, o sufrió un accidente y se fue al más allá; y ahora esto, que no pasa de ser una confusión o algo así. El domingo recibí una llamadita misteriosa. Una mujer -que según yo estaba fingiendo la voz- me hizo vibrar el celular en el bolsillo mientras lavaba los platos. Era un número desconocido. Contesté. "Hola mi amor" dijo... (Aquí hay algo raro, pensé inmediatamente) Con voz que reflejaba mi duda y curiosidad le contesté que hola y le pregunté que quién era. "¿No me reconoces?", preguntó con sensualidad -casi podía adivinar su mano recorriendo su cuello mientras hablaba conm...

Otra de esas llamadas...

Quiéralo o no, cuando me llaman a decir que me van a matar, me quedo pensando un poco en ello. ¿Quién querría matarme? Puede ser que tenga muchos más enemigos de los que me imagino o que, sin querer, me interpuse en un plan para conquistar el mundo y ahora una venganza recae sobre mí o que Dios -o el Diablo- necesitan desesperadamente que alguien haga lo que hago mejor y me mandaron a llamar o que uno de los tantos imbéciles a los que insulto silenciosamente en la calle se haya percatado que tengo razón respecto a él y ahora quiere acallar a quien sabe la verdad... quién sabe. Se baraja incluso la hipótesis de que sea un marido o novio celoso, pero esos casos me dejaron de ser aplicables hace tiempo... Si es un bounty hunter el que viene por mí, espero que cobre lo suficiente como para jubilarse. Hagamos una cosa: dame un tiempo para darme un tiempo, para grabar ese disco que quise grabar, para terminar ese libro que comencé, para encontrar a esa doctora que me atendió o acercarm...