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Mostrando las entradas con la etiqueta Imposibilidades sociales

El Sansón de los tiempos modernos

Ahí va el que decía que quiere escribir. Ahí va el que tocaba la guitarra. Ahí cae el que bebía cerveza sin descanso. Más allá va el que podía ver una película diaria durante un año. Por allá cae el que sabía los nombres de todos los goleadores de todos los mundiales. Acá se desploma el que decía que podía escribir canciones. Allá desaparece el que sabía hacer buenos regalos. Más allá se queda el que despertaba los bajos instintos. Lentamente cae el que, pese a todo, salía airoso con alguna presentación complicada. Por la blanca tela va cayendo el que mantenía un blog. Allá va el que derrochaba feeling en cada interpretación. Ahí va el del comentario ingenioso, oportuno. Ya se derrumba el que decía que grabaría un disco. Con cada mechón de cabello, algo mío se va. En el suelo yazco. ¿Que viene después? ¿Los ojos? Soy el Sansón de los tiempos modernos, lejos, demasiado lejos del que fui. La vida es larga, parece (o me parece, sin un argumento válido que pueda apuntalar tal asever...

Crónica de un asalto frustrado

Esto es lo que te mereces, maldita (Sacado de JNS – ISRASWISS) Decir que el día había comenzado muy bien. Abrir los ojos y verle a la Carmenlou dormida a mi lado, desnuda, hermosa como siempre, despertando sin saberlo mi cuerpo, talvez un poco demasiado. No, no iba a hablar de eso sino de lo que fue saliendo mal. Primero, al salir de su casa, y después de que se me había ido ya un bus lleno que no me quiso parar, me subí a una buseta que ofreció llevarme hasta el redondel del Rumiñahui, templo del rock. Subí, saqué mi libro y leí mientras avanzaba por el serpenteante camino de Guápulo. En eso, la buseta se paró para recoger a más gente y la puerta hizo unos ruidos muy normales. Por algún designio del destino se me ocurrió meter mi mano en el bolsillo y descubrí que se me había caído el teléfono, y el golpe que dio fue parte de esos ruidos. Alcancé a cogerlo mientras se iba resbalando para los asientos de atrás y me sentí afortunado de haberme dado cuenta tan a tiempo. No me hubi...

Martina

Si tuviera carro, este sería el único " BEBE A BORDO " que pegaría en la ventana Tercera vez, y sigue siendo como la primera. Ayer, el Emo y la Raquel recibieron a Martina, su primera hija, y primera ecuatoriana de la nueva generación. Parecía que se iba a demorar un poco más en llegar, pero así, sin mayor aviso, apareció. El nerviosismo en el ambiente, la seguridad de que todo saldría bien, la impaciencia… todo duró hasta las 19h30, más o menos, cuando por fin Martina nació y la familia creció. Después de haberles visto al Emo y a la Raquel durante el embarazo, puedo decir que fue un proceso muy feliz para los dos. La Raquel es una de esas mujeres a quienes les sienta bien el embarazo y lo llevaba con mucha alegría, más allá de las normales molestias que sentirán quienes están embarcadas en el viaje hacia la maternidad. Su contextura física hacía lucir muy bien su pancita de embarazada y ahora supongo que se verá mejor que nunca con su hija en brazos. El Emo, por su...

Algún día tenía que pasar

Así se ve mi nuevo teléfono, desde todos los ángulos. La tecnología avanza y es hora de que yo la deje avanzar un poco a mi alrededor. Después de más o menos nueve años a mi lado, le llegó el momento de la jubilación a mi viejo Nokia –el que salió en este post –. Sin rituales, sin tristeza, más bien con la certeza de que era un buen momento para el cambio, decidí aceptar el heredado Nokia X1 y dar de baja con honores a mi antiguo teléfono cuyas características principales eran tener todos los números de las teclas borrados, sufrir de desajustes constantes de la tapa de la batería, batería que ya no duraba mucho, la pantalla un poco rayada y hasta un ligero resquebrajamiento en uno de los bordes. Y así, casi sin darme cuenta, comenzó la etapa del X1 . ¿Cuánto irá a durar? Si tiene una vida útil parecida a la del anterior, podría estar pensando en cambiar de teléfono en el 2023 o algo así. Cuando Monstrina me lo regaló, ya tendría como un año de uso y, según pensamos, llegó a...

¿Nueva aventura de conciertos y rock?

Mis grandes amigos... Aliaga mandó un mail ayer, un mail importante en el que nos contaba a algunos Engendros sobre un concierto que darán en Colombia dos de las glorias del rock en español. Charly García y Fito Páez se subirán al escenario del Coliseo Cubierto El Campín , en Bogotá –qué faltos de imaginación, le ponen al coliseo el mismo nombre del estadio... mínimo y el aeropuerto se llama igual– para revivir una fecha extra de la última gira que dio cada uno: la “60x60” que García brindó el año pasado al cumplir 60 años, con una banda ampliada y de la que salió un álbum triple que está muy bueno; y “El amor después del amor 20 años” con la que Páez decidió celebrar las dos décadas de su mejor disco, un indispensable para cualquier melómano rockero que se respete, en un momento muy oportuno pues sus nuevos discos nos dejan, desde hace demasiado tiempo ya, gusto a muy poco. El mail de Aliaga no fue meramente informativo, sino que tiene la evidente mala fe de inducirnos a ab...

Ojo de documentalista... o no...

El "cine-ojo" de Dziga Vértov A veces creo que tengo una cierta mirada documentalista. O una predisposición a capturar lo que pasa en mis narices. O simplemente debo ser un desubicado muy tímido. ¿Les ha pasado que, estando en una reunión con gente, se quedan callados y escuchan y escuchan todo lo que se dice, sin decir nada, y solo miran, miran las bocas que se mueven, las miradas, las manos, el humo que sale del café caliente –mejor si es del cigarrillo recién encendido–, la luz que cae de las lámparas sobre las caras de la gente, y esperan que nadie les pregunte nada, que no les den la palabra, que no les pregunten qué opinan porque así están mejor, detrás de esta especie de cámara invisible que les protege y les ayuda a captar cada detalle y escuchar cada palabra desde una lejanía que les hace sentir que están casi dentro? Si es así, talvez también hayan sentido esto que digo de la mirada documentalista, de estar ahí pero tratar de ser invisibles para no interrumpir...