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Mostrando las entradas con la etiqueta Cosas que me pasan

Después de todo, talvez no era tan buena idea.

Nada personal, iPod, la vida y la música deben seguir su camino. Hace un tiempo (tres años, dos meses y un poco más) escribí que llenaría mi iPod con mis discos favoritos . Y es lo que hice: llené mi iPod con mis discos favoritos. Desde ese lejano día he ido incrementando y depurando la lista de las grabaciones que se merecen ocupar tan exclusivo lugar dentro de mis gustos, así como también he ido comprando más de esos discos porque ¿qué tipo de persona tiene sus "discos favoritos" solo en digital y no el objeto como tal, ese que uno debería poner en un altar y no en un disco duro? Ciertamente no me considero ese tipo de persona. Pero los principios que me llevaron a tomar esta decisión (aparentemente simple y sin complicaciones) me obligan a replantearme la pregunta existencial más grande: ¿Con qué música debo llenar mi iPod? El problema que le veo a tener lo mejor y solo lo mejor de la música universal dentro de mi reproductor portátil es muy simple. Cada que lo co...

La muerte que todo lo agita.

"Evelyn McHale" de Robert Wiles. Como una idea fija en la cabeza, como un pendiente, casi. Algo así como tener un viejo amigo que ineludiblemente me va a llamar algún rato para encontrarnos sin saber que a mí me da pereza verlo. No sé desde cuándo, pero es así. Sé que no ha sido toda la vida pero siento que esto tiene toda la vejez que he podido acumular. La muerte está presente siempre, y no es un ángel ni una sombra o calavera armada con su guadaña. Ha muerto muy poca gente a la que haya querido o incluso conocido. Han sido largos y afortunados años en los que solo he sufrido la partida de estrellas de rock, pilotos, actores o directores, escritores, viejas glorias del deporte o jóvenes futbolistas en la cancha. Pero no importa porque en mi cabeza la muerte se ha hecho un lugar y rige su imperio de miedo desde ahí. Talvez miedo no es la palabra, pero imperio sí. No he vivido guerras, epidemias ni terrorismo, y los terremotos me han hecho salir con cuidado per...

Los planes cambiados.

Aunque no me guste, tengo que aceptar que me gusta cuando una cosa como esta me cambia los planes. Si releen (o leen por primera vez) mi post anterior, verán que tenía casi programado cada minuto de mi vida para todo este año. El 2016 sería el año de cumplir propósitos, y me había planteado una cantidad imposible para una persona tan lenta y sin tanto tiempo libre. La primera semana fue una demostración de que la planificación me superaba y que requeriría de mí una dosis extra de dedicación (hay demasiadas -ción en esa última frase). Después, un par de cosas me hicieron que buscara otra cosa y, sin haberlo planeado, la encontré. Ahí me vino la idea de cambiar todo. No puedo decirles qué es, no puedo sugerir de qué se tratan estas cosas de las que hablo. Solo les diré que una conjunción de acontecimientos movió algo en mí para que raspara un poco la tierra de la memoria, y encontré un catálogo, inventario, compilatorio o lo que sea. El recuerdo tocó también cuerdas sensibles, f...

El Sansón de los tiempos modernos

Ahí va el que decía que quiere escribir. Ahí va el que tocaba la guitarra. Ahí cae el que bebía cerveza sin descanso. Más allá va el que podía ver una película diaria durante un año. Por allá cae el que sabía los nombres de todos los goleadores de todos los mundiales. Acá se desploma el que decía que podía escribir canciones. Allá desaparece el que sabía hacer buenos regalos. Más allá se queda el que despertaba los bajos instintos. Lentamente cae el que, pese a todo, salía airoso con alguna presentación complicada. Por la blanca tela va cayendo el que mantenía un blog. Allá va el que derrochaba feeling en cada interpretación. Ahí va el del comentario ingenioso, oportuno. Ya se derrumba el que decía que grabaría un disco. Con cada mechón de cabello, algo mío se va. En el suelo yazco. ¿Que viene después? ¿Los ojos? Soy el Sansón de los tiempos modernos, lejos, demasiado lejos del que fui. La vida es larga, parece (o me parece, sin un argumento válido que pueda apuntalar tal asever...

Crónica de un asalto frustrado

Esto es lo que te mereces, maldita (Sacado de JNS – ISRASWISS) Decir que el día había comenzado muy bien. Abrir los ojos y verle a la Carmenlou dormida a mi lado, desnuda, hermosa como siempre, despertando sin saberlo mi cuerpo, talvez un poco demasiado. No, no iba a hablar de eso sino de lo que fue saliendo mal. Primero, al salir de su casa, y después de que se me había ido ya un bus lleno que no me quiso parar, me subí a una buseta que ofreció llevarme hasta el redondel del Rumiñahui, templo del rock. Subí, saqué mi libro y leí mientras avanzaba por el serpenteante camino de Guápulo. En eso, la buseta se paró para recoger a más gente y la puerta hizo unos ruidos muy normales. Por algún designio del destino se me ocurrió meter mi mano en el bolsillo y descubrí que se me había caído el teléfono, y el golpe que dio fue parte de esos ruidos. Alcancé a cogerlo mientras se iba resbalando para los asientos de atrás y me sentí afortunado de haberme dado cuenta tan a tiempo. No me hubi...

Afuera es noche y llueve tanto...

Igual que este gatito de Ivan Olsen Afuera es noche y llueve tanto... No, mentira, no es como en Por la vuelta , aunque sí llueve. Desde la ventana veo los charcos bailarines que reciben cientos de gotitas desde el cielo. Algunas gotas se cuelgan de los cables y tratan de hacer equilibrio, de agarrarse para no dar con sus sueños contra el asfalto mojado, pero irremediablemente caen y le dejan su lugar a otras gotas que se cuelgan igual, con el mismo miedo, con la misma esperanza, y que también se entregan luego a la fuerza de gravedad. Las hojas de la enredadera del muro del patio de la cocina parecen bares o cafeterías donde las gotas se reúnen fugazmente a conversar, a divertirse, a enamorarse, a despedirse. Saltan como un ring, las hojas, gracias al golpeteo incesante de la lluvia, como si les doliera el agua que tanto necesitan. Pero talvez sólo sea que saltan de alegría, quién sabe... En todo caso, no soy yo quien lo sabe. Y yo aquí, seco, a salvo, viendo por la ventana e...

The blog, so far

No tiene nada que ver con nada, pero bueno... Se acabó septiembre y es hora de hacer un resumen de cómo me fue. La idea –o el reto, como quieran– era escribir un texto diario . Había quedado en ver si alcanzaba a llevar el ritmo de escribir un texto al día durante todo el mes, como un horizonte relativamente posible para alguien como yo. Después me puse unas excepciones, como en los casos en los que escribiría sobre la Música de los tiempos . Algunos días fallé, algunos otros lo logré con las justas. Ahora abro la página de las estadísticas y les cuento lo que encuentro. Aquí dice que en el último mes se han visto 4.526 páginas de mi blog. Nada mal para quien estaba acostumbrado a que su blog pase absolutamente ignorado por el mundo entero, y más si se toma en cuenta que en toda la vida –o al menos desde que empezó a correr el contador de blogger (que no sé cuándo también habrá sido)– ha habido 70.990 visitantes. El día de las visitas máximas fue el 5 de septiembre, con 245. E...

Harasme acuerdo...

Hay muchos errores que uno puede cometer, desde casarse por dinero creyendo que así se arreglarán los problemas, hasta llamarle por teléfono al jefe estando borracho para insultarle, pasando por cambiar la configuración de la computadora sin saber lo que se está haciendo y terminar dañando todo al punto de que no se vuelva a encender, no devolverle el saludo a alguien que conoces porque no estás seguro de quién es o torcerse el pie al cruzar la calle por andar hablando por celular. Cuántas guerras, cuántas muertes, cuantas fortunas perdidas por una mala decisión o un acto equivocado, cuántos años de atraso en avances científicos por errores de juicio, cuántos campeonatos robados por equivocaciones de los propios jugadores. Pero nada se compara con lo que ahora les diré: el peor error que pueden cometer es decirme “harasme acuerdo”. Conocida es la incapacidad de mi memoria por retener casi cualquier cosa. Aunque el Emo diga que tengo la cabeza llena de datos inútiles, no es tan...

Problemas con blogger

Así deberían ver mi blog. Sino, hay problemas... Había dejado abandonado mi blog durante un buen tiempo. El abandono en el que se encontró parece haberle despertado sentimientos encontrados en mi contra, pues, desde que lo he retomado, da la impresión de no querer comportarse como se debe. Luchas y luchas entre él y yo, él siempre tratando de no aparecer ante mis ojos como se supone que debe aparecer, y yo siempre tratando de que se vea como el mismo blogger me hace creer que se verá. A ver, veamos, hagamos una prueba. Si están leyendo esto significa que ya están dentro del blog y dentro de la entrada –supongo que es la única forma en la que podrían estar leyendo este texto; si lo están leyendo de alguna otra forma, por favor avísenme–. Desde ahí se puede ver el fondo un poco oscurecido por el post mismo, así que, para mayor seguridad, apachurren la tecla ‘Esc’ o hagan click en la cruz que aparece en la parte superior derecha del post –leerán bien, del post, no del navegador n...

School of rock... YEAH!

Ahí está el plan de estudios... Como ya dije antes, la Carmenlou me suele meter en cosas. Antes incluso de haberme metido en esto de escribir un texto diario, me convenció de entrar a tomar cursos on-line. Ella había empezado antes con unos temas que no resultaban muy atractivos para mí, nisequé de museos, algo de aprendizaje y cosas así, y parecía que le estaban gustando mucho, aunque claramente se veía que talvez escogió demasiadas cosas a la vez, porque le toca hacer trabajos, ver los videos de las clases, leer los textos –todo esto sumado a la clase real que está cogiendo en la USFQ con el Armando – y el trabajo normal. Pero bueno, la cosa es que me hizo ver otras asignaturas, los pénsums, y poco a poco me fui animando a probar. Hasta el momento estoy inscrito en cinco de estos cursos en coursera.org . Primero fue el de History of rock, part one –más tarde se abrirá el de History of rock, part two , al que por supuesto asistiré–; luego me decidí por el de Comic books an...

Tratar de escribir...

Dibujo de Ralph Steadman La Carmenlou me mete en cosas raras. Hace algunos años ya me había propuesto que escribiéramos un texto diario, una hoja. Creo que duré una semana en eso y no escribí más, porque coincidió con una temporada en la que tenía mucho que hacer y poco tiempo para hacerlo, así que me resultaba muy complicado y casi imposible dejar los trabajos para ponerme a pensar y escribir mientras mi cabeza y mis preocupaciones estaban en otro lado. Ahora me lo propuso otra vez, pero igual empezamos tarde, porque supuestamente era desde el primero de septiembre y ya nos atrasamos. Veamos cómo nos va. Muchas veces, mientras estoy caminando por la calle, mientras me baño, cuando estoy esperando a que venga el sueño y se apodere de mí, mientras me aplasta la gente en la ecovía, se me ocurren “buenas” ideas de cosas que podría escribir en el blog, o simplemente escribir. Ahora que tengo que cumplir con mi “columna diaria” no se me ocurre nada, nada más que contar lo que estoy...

Como dejar ir a un miembro de la familia

Como dejar ir a un miembro de la familia... Hoy vendimos el Camaro, tan viejo como yo (y hasta capaz que en mejor forma). No me acuerdo el día en que lo compramos porque yo era muy niño, pero lo tengo como parte de nuestra vida durante mucho tiempo... casi toda la vida. Tuvo años buenos, temporadas en que la gente exclamaba ¡el auto fantástico! o ¡el batimóvil! cuando nos veía pasar. En la universidad lo conocían más como el auto del Avispón Verde, por su hermoso color y su imponente figura (y el Búho decía que yo era Kato... siempre tan divertido el avechucho). Es raro que en esta casa nos decidamos a deshacernos de las cosas, por más viejas y obsoletas que sean... Talvez sea uno de los avisos del fin del mundo. Chau Camaro.

Engendros: 20 años después

El Búho, Pancho, Aliaga, Javi, Emo, Juanito, Rafa y yo. Única foto de todos juntos. No me acuerdo la fecha exacta, pero debe haber sido por estos días, hace 20 años. Llegué a mi primera clase en la universidad (Álgebra, me acuerdo) con un jean, zapatos negros, gel en el pelo e ignorancia completa. Pero eso no es lo importante. Lo importante fue haber coincidido con un puñado de tipos maravillosos con quienes sigo compartiendo la vida hasta ahora, de una u otra forma: los Engendros (mi buena amiga María José nos bautizó así por allá por el 92 o 93, cuando conoció a dos de ellos y dijo “tus amigos son unos engendros” -y bueno, nunca nos hemos destacado por lo guapos que somos-). Ese día fue mi comienzo engendril, sin saberlo ni presentirlo, aunque la historia realmente había empezado un poco antes, con el Javi y el Miguel “el Búho” recibiendo clases en el San Gabriel, hasta que el avechucho se jaló un año. Fueron compañeros y amigos en el colegio, y su relación se fortaleció por...

Ella me confundió con otra persona

Me acerqué al bar para comprar una cerveza. Ella estaba ahí, comprando algo también con su madre. Ya habíamos saludado cuando ella llegó al lugar. Nos miramos, sonreímos, y me preguntó que cómo era que me llamaba yo. Le dije mi nombre y ella lo repitió. Entonces le pregunté su nombre y ella me lo dijo. Hasta ahí, todo bien. Después ella, notando una falta de decisión o un exceso de timidez o, simplemente, unas pocas ganas de conversar, me preguntó si yo era el tipo que se le acercó a conversar en el Aguijón. Yo sonreí y le dije que no, que no era yo. Ella dijo que sí, que sí era yo. Yo estaba seguro que no era yo, pero, por si acaso, por si no me acordara haberme acercado a alguien alguna vez que estuve en el Aguijón, le pregunté que cuándo había conocido al tipo este y ella me dijo que la semana pasada. Con esa respuesta quedé seguro que no era yo y le dije que no era posible que haya sido yo porque no he ido al Aguijón en años. Creo que ella creyó que me estaba haciendo el chist...

El tipo más triste del mundo...

Aunque había oído mucho de él, no lo conocía. Lo conocí recién un día que llegó a cobrar una plata, caótico como un tornado cansado en un pueblo desierto. Noté su mirada triste, algo que contrastaba con la fama de desquiciado que tiene. Como el mundillo es pequeño, era inevitable que se encuentre con alguien que conozca a su ex esposa. Y así fue, se encontró con una amiga suya que, además, es gran amiga de la mujer a la que -por su mirada y sus reacciones- él seguía amando. Saludaron, comenzaron a conversar y él le preguntó por ella... Con cierta incomodidad, la mujer no tuvo más que contarle que la había visto el fin de semana, embarazada y feliz con sus invitadas, su esposo y su baby shower. Mientras contaba lo que habían hecho, él la escuchaba y yo lo miraba de reojo. Pude notar esa reacción, la expresión, cambios que se le notaron incluso en la piel y la mirada de un condenado a muerte que tiene que salir de la celda hacia el lugar donde le quitarán la vida. Él intentaba sonreí...

Never knows best...

Nunca es mejor saber Saber es mejor nunca Es saber nunca mejor Mejor nunca es saber Es nunca mejor saber Saber mejor nunca es Nunca saber es mejor Mejor es saber nunca Es mejor saber nunca Nunca mejor saber es Saber nunca mejor es Mejor saber nunca es Nunca es saber mejor Saber nunca es mejor Es nunca saber mejor Mejor nunca saber es Es mejor nunca saber Nunca saber mejor es Saber es nunca mejor Mejor es nunca saber Nunca mejor es saber Es saber mejor nunca Saber mejor es nunca Mejor saber es nunca

Los mejores sueños

Hace mucho que no publico nada. Ando bastante ocupado con el trabajo, escribir sobre la comida, las salidas a comer, la película diaria, la vida en general, y he dejado un poco botado mi pobre blog. Como no tengo mucho tiempo para escribir, voy a hacer copy paste de algo que tenía escrito y que no estaba planeado para publicarse, es sobre un par de sueños que tuve, dos de los mejores de la vida. Del primero ya han de ser unos 5 o 6 años, o capaz que más. El segundo lo soñé, según dice aquí, la madrugada del 5 de diciembre del 2009.   1.- Uno de los sueños que más me ha gustado en la vida no duró mucho, pero fue buenazo. A veces me acuerdo de eso casi como si realmente lo hubiera vivido. Yo era parte de la banda de Nito Mestre y estábamos en un festival de música. No me queda claro si ya habíamos tocado o todavía no... creo que todavía no. Era al aire libre y ya empezaba a anochecer. El escenario era como un montecito, sin tarima, sólo hierba y las luces que habían puesto enc...

El placard distinto de tu destino

Hoy se cumplen 12 años de escribir. Uno escribe toda la infancia en la escuela y en el colegio, sigue en la adolescencia y todo es normal. Lo raro es cuando, ya en la universidad, el cuaderno de Psicofisiología y Dinámica I y todo lo demás deja de ser lo que era y uno empieza a ser lo que será para siempre... ¿Para siempre? -ya decía yo que para siempre resultó ser demasiado tiempo- Después de haber vagado por la universidad durante demasiado tiempo, quisiera haberme ahorrado muchas cosas y simplemente hacer lo que me enseñaron en la escuela: leer y escribir... Ahora que la gente cree que soy un poeta, que aparece mi nombre junto a la palabra "escritor" en los periódicos, que me piden textos para darlos a conocer, que ha revivido el tema de El placard distinto de tu destino , posteo las primeras líneas, tal como fueron creadas, entre manchas, tachones y faltas de ortografía. No incluiré más del texto porque, con la distancia que dan los años, casi nada de lo que escribí ahí ...

Es un mal sueño largo

El no concierto de Daco Rosa, 27 de mayo de 2010, Punto G Music Hall, 20h00 La historia se repite. Vamos dispuestos a disfrutar de un par de horas de buena música y tenemos que regresar con la indignación y la rabia al sentirnos estafados. Ya pasó el nefasto incidente protagonizado por los ineptos y cobardes payasos del Club Saltamontes de Síg Sig, que prefirieron esconderse y no dar la cara cuando la organización del concierto de Bunbury se les caía a pedazos. Lo mejor que se les ocurrió fue huir y lanzar a la policía contra la molesta y alcoholizada multitud que no tenía ni a quién reclamar, más molesta porque ese mismo instante nos estaban eliminando del mundial. Y mejor ni comento sobre lo que he escuchado de lo que pasó en la Plaza de Toros cuando no vino Cradle of Filth, un capítulo digno de vivirse en Springfield... Y ahora esto... Nunca ha sido uno de mis artistas favoritos, pero siempre ha tenido ese algo que me llama, esa música difícil de digerir como droga pesada, pero ...