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Un mundo lleno de Mafaldas

El otro día mi papá -después de haber confundido la sopa con la S.O.P.A.- se preguntó si ya a alguien en el mundo se le había ocurrido relacionar la maligna ley con Mafalda. Hoy, acosado por la desocupación, recordé la charla y busqué si Mafalda ya se había manifestado sobre las sandeces que andan haciendo el senado o lo que sea de los Estados Unidos y sus mascotas del FBI. Y sí, ya se había manifestado, y mucho, solo hay que navegar un poco y se darán cuenta. No quiero ponerme a despotricar contra nadie, sólo voy a decir que la proliferación de sitios tipo megaupload, de almacenamiento y descarga de archivos -utilizados muchas veces (muchas más de lo que podríamos llegar a imaginarnos) para transmitir piratería- es una muestra clara de lo mal que ha resultado el devenir del plan inicial de los derechos de autor. Hay gente que se ha enriquecido hasta grados extremos gracias al trabajo creativo de alguien más, y muchas veces, las mentes creativas no ven ni la mitad de lo que su...

El hombre que veía películas

Ahora que quedó atrás el 2011, es momento de presumir, como todos esos tipos que se acostaron con muchas mujeres o los que viajaron por el mundo o los que se compraron miles de cosas o los que ganaron un dineral. Hice un poquito de eso y un montón de otras cosas. Bueno, ni tanto. Lo que hice fue ver un montón de películas. Cuando empezó el año me propuse ver una película diaria (en promedio), como una especie de reto a mí mismo, como una de esas ridículas promesas de año nuevo que uno nunca cumple. Pero ya que era algo que me encanta y que me resulta absolutamente entretenido, me decidí a planteármelo y fui avanzando poco a poco. A veces veía más de una al día, a veces no veía ninguna en algunos días. Un par de veces en el año estuve incluso adelantado y después me atrasaba, me atrasaba hasta tener que dedicarme bastante y sentarme en largas jornadas delante de la tele. Y así, en esas, se me pasó el año. Desde la primera que vi ( L'illusionniste de Sylvain Chomet, la cosa m...

Un libro es siempre un libro

Me gusta leer. No sé desde cuando, sólo sé que me gusta. Nunca he tenido mucha dedicación para nada pero he tratado de dedicarle un buen tiempo a vivir las vidas de otros en el papel (?) Suelo ser lento para todo y la lectura no es la excepción, aunque ha habido memorables temporadas de lectura sin fin, como pasó con El Señor de los Anillos , que devoré con devoción y una impulsividad casi incontrolable. Toda mi infancia había visto los dibujos de los hermanos Hildebrandt del calendario Tolkien 1978 colgados en las paredes, llamándome para que los conozca. Muchísimo tiempo pasó hasta que me decida a leerlos -mi pretexto era que mi papá tenía el Hobbit y la trilogía en inglés-, y la proximidad del estreno de la película de Peter Jackson en el 2001 me hizo despertar. Me dije que no podía ver la película antes de leer el libro, así que empecé por el Hobbit (en inglés), seguí con La comunidad (en español, porque ese sí había en español) y el resto los leí destrozándome la vista en ...

¡Cómo no te voy a querer!

Esto no tiene nada que ver con que hayamos perdido la Sudamericana con los malditos de la U de Chile, así como tampoco tiene que ver con que le hayamos ganado otras finales a Fluminense (Libertadores y Sudamericana), Inter de Porto Alegre (Recopa), Estudiantes (Recopa) o con que hayamos perdido esa otra final en Tokio con el Manchester United (Mundial de Clubes). Pudimos haberle ganado a la selección ideal de la historia del fútbol mundial o haber perdido con el Deportivo Tapita en casa. Nada cambia, el sentimiento no cambia y a veces es suficiente para sobrevivir. No voy mucho a la cancha (la última vez perdimos con Vélez), y cuando voy sufro terriblemente, así como sufro cuando los veo por televisión (no como nos ven los otros)... Me acuerdo los penales del 2008, o la vuelta en el Maracaná del 2009... un poco más y me da un paro cardíaco. Se sufre porque, aunque somos mejores que cualquiera de acá, somos capaces de perder con los más inválidos -como ha quedado demostrado más de u...

Live fast, die young

Gordon Smiley, Indianápolis 82 Casi nunca veo la IndyCar. Con suerte alcanzo a ver justo las 500 de Indianápolis, la carrera que me interesa. Este año la vi -no me acuerdo si desde el comienzo- y estuvo bastante entretenida, con todas sus alternativas, pasadas y accidentes, algún carro que se estampó contra el muro y la salida del pace car. Entrando a la última curva de la última vuelta, J.R. Hildebrand lideraba y se encaminaba a ser otro de los rookies que ganan la Indy 500 (el último es Helio Castroneves en el 2001), pero se abrió demasiado y se estrelló con la pared. La inercia le ayudó a cruzar la meta, pero en segundo lugar, detrás de Dan Wheldon, el británico que lograba su segunda victoria en el templo del automovilismo, pese a que no tenía un asiento oficial en equipo alguno. Y ayer Wheldon se mató en el óvalo de Las Vegas. Jackie Stewart luchó mucho en los 70 para que los circuitos y los monoplazas dejen de ser trampas mortales. Fue el primero que se preocupó seri...

Terrorismo antibélico informático cinematográfico...

Casualmente se me ocurrió entrar a los años en la página del Cero Latitud . No sé ni por qué lo hice, talvez quería recordar cómo se veía o comprobar quién había ganado algún premio o fijarme en algún detalle, una foto, no sé... Entro y me encuentro con el desolador panorama de una tipografía en una lengua que no entiendo, una poco acertada elección de colores para los textos misteriosos, una cara pintada como bandera, con aire maligno y una música terrible que quién sabe qué también será. ¡Terroristas!, pensé (bueno, el hackeo -o como sea- debe ser un delito, algún tipo de terrorismo informático por más inofensivo que resulte), pero al traducir el texto tipeado de derecha a izquierda, mediante una de las miles de páginas creadas para el efecto, me encontré que no es muy terrorífico lo que dicen. Traducido del traductor queda más o menos así: "Somos un batallón de seguridad para la unión Siria, una red de limpieza de la discordia. No abogamos por la guerra, abogamos po...

Cuando me toque a mí

Foto de Paulina Simon T. Hace menos de una semana estuve liberando un poco de espacio de mi computadora y encontré esta foto entre algunas que me había regalado Monstrina. Manuel Calisto sosteniendo en su mano a un gatito blanco. Inmediatamente la separé y la puse en mi carpeta de "gente con gatos" y me puse a recordar la vez que lo invitamos a la casa, con el Álex, la Menina y otros más, y comimos, bebimos, fumaron y nos divertimos mucho. Hace un par de días, unos tipos se metieron a su casa y le pegaron dos balazos en la cabeza para robarle -no conozco la versión oficial, es sólo lo que he escuchado y leído en los medios, aunque igual manejan informaciones diferentes-. Qué estupidez, que forma maldita de perder la vida, un par de imbéciles que quieren tus cosas y por eso te matan. Nada que ver con esa línea suya en Cuando me toque a mí que decía "No hay mejor muerte que la ocasionada por las pasiones, por los deseos..." El monólogo del Manuel en la pelíc...