Ir al contenido principal

Entradas

Vos sos Dios... vos sos lo más

No importa cómo, no importa cuándo... Charly García es Charly García y sólo él es Charly García. Así esté vestido impecablemente, con los ojos pintados, revolcándose ebrio, lanzándose desde el noveno piso a la piscina, destrozando los amplificadores, demoliendo hoteles, casi inmóvil frente al piano, pateando fans o recibiendo un Grammy, tiene tanto para dar con esa genialidad que le desborda, que me obliga a preguntarme hasta dónde podrá llegar... hasta dónde la podra aguantar el mismo García. Fui a su concierto el sábado (21 de noviembre de 2009, en el coliseo General Rumñahui de Quito). Es la tercera vez que lo veo ahí, en el escenario, repitiéndome las cosas que me ha dicho toda la vida desde sus discos. Es algo que había dado por perdido... No esperaba volver a verlo, al menos no aquí. Pensaba que talvez en algún hipotético -y poco probable- viaje a la Argentina podría verlo tocar otra vez en algún bar, en alguna disco, en una plaza... en cualquier lado... Ahora, con la emoción cer...

Dejarlas partir

Como entrar al camerino después del partido final, con la tristeza incontenible en el alma, con la camiseta de algún contrario en la mano, con una medalla de perdedor en el cuello y con demasiados goles en contra. No podía faltar la comparación futbolística porque vivir es jugar y yo quiero seguir jugando ... Es justo en ese maldito momento en que uno se da cuenta que el trabajo de toda la temporada se fue a la basura, todos los goles, todas las ilusiones, todo el sufrimiento, las remontadas, los instantes de gloria, los empates al último minuto, los pénales detenidos. El partido más importante es la final, justo el partido que se perdió... que lo digan los tipos del equipo que perdió el Super Bowl el año pasado -no me acuerdo quiénes eran, sólo sé que perdieron contra el equipo de Manning- . Ser segundo no está mal, es el subcampeón, el segundo mejor... el primero de los perdedores. Y es también en ese maldito momento, el mismo maldito momento, que uno se da cuenta que, para estar en...

Prefiero cantar rocanrol donde conviene estar callado

(Concierto de Enrique Bunbury en Quito, Ecuador, parte de la gira Hellville de Tour, jueves 8 de octubre de 2009, Ágora de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, 21h00... y el no-concierto de Bunbury en el estadio municipal de Sígsig el sábado 10 de octubre de 2009) Pensaba escribir un post como el de los conciertos anteriores ( Sabina , Soda , Calamaro -no el de Roger Hodgson -) cuando tenía todavía los tímpanos vibrando por el volumen de las guitarras, pero no me sentí muy a to no para hacerlo. Quisie esperar un poco hasta sentir que ya era el momento, pero nunca lo sentí, así que, para no dejar qu e el tiempo siga pasando, me pongo frente a la compu y me pongo a escribir, sin sentirme a tono... porque talvez nunca lo esté con ésto. Bastaría decir que fue uno de los mejores conciertos de la vida. Toda la excelente pretemporada, el amor por las nuevas canciones, la avidez de encontrar los setlists de los conciertos pasados, la emoción de la espera... hasta que ya estás ahí, se apagan l...

Tengo que pensar que ahora soy mayor

Sensaciones olvidadas que, de un día para otro, renacen y se quedan como si nunca se hubieran ido. Como una canción que amaste y que, casi sin darte cuenta, dejaste de escucharla y la archivaste en la memoria, pero que regresa vengativa en la emisora más escondida y la escuchas justo cuando vas en un taxi. Como el boleto de lotería ganador que compraste una vez sin que te hayas molestado en chequear los resultados de ese sorteo, que espera paciente en el fondo de un cajón y sale en medio de la mudanza, llevando su número directo a la web de Lotería Nacional y te detiene el corazón -no como quisieras- al ver coincidir cada dígito. Como la salida con los amigos, justo cuando no tenías ganas de salir pero ellos molestaron tanto que acabaste accediendo, la mesa del bar y las miradas que se cruzan con la chica más guapa del lugar, quien al final de la noche te da su número para que la invites a salir. Como el regreso del gatito que creías perdido, maltrecho pero ronroneante, adolorido y mue...

Entre las curvas

Puede que haberme quedado dos vueltas más en pista sea suficiente para alcanzar la punta. Mi monoplaza surca el trazado como un tren bala sobre sus rieles, la línea perfecta, al máximo en las curvas sin perder una milésima. Salgo de la parabólica y me enfilo con al acelerador a fondo en la recta principal... Segundos interminables con el motor a mil. Me acerco al semáforo y pienso en el miedito estúpido que me ataca cada vez que paso por aquí -que se cayera el semáforo sobre mí... qué imposible-. Nuevo récord de vuelta. Se enciende una luz en el tablero, es la indicación del equipo. Una vuelta más... una vuelta más y entraré a pits para el tanqueo y el cambio de llantas. No debo fallar... no puedo fallar. Llego a la variante del Rettifilo, la chicana que alguna vez me resultó rematadamente complicada y que ahora incrementa mi confianza. Entro a 340 y salgo como a 70, pisando los pianos todo lo que mi auto rojo y el reglamento me lo permiten, y dejo atrás la vida que Ronnie Peterson ent...

El efecto iPod

Todo puede cambiar con la banda sonora indicada... El estado de ánimo, la velocidad de la caminata, la cantidad de calor o de frío, el estado de vigilia, las ganas de hacer o no hacer algo... incluso la suerte. Salgo de casa por la Sarmiento... lo de siempre en la calle y en mí. Cuando de repente, detrás de un árbol se aparece Piazzola con su Balada para un loco y la gente se borra del mundo. Camino con la sonrisa en toda la cara, respiro dejando a un lado el smog y los semáforos hasta me dan paso siempre. Te hace creer que hoy será un buen día. Pasan las horas, interminables y terribles y te encuentras a ti mismo en el asiento trasero de un taxi , regresando a casa con los audífonos puestos, escuchando la Polonaise de Shigeru Umebayashi y sintiendo a los recuerdos que te caen encima destructivos como un gol del rival en el último minuto de los suplementarios. Nada que hacer... Me subo al bus y se me acerca un niño con su macabro plan de recolectar malhabidamente algo de dinero...

El mejor dotado de los conductores suicidas

"I think it is well known that if I want someone to stay behind me and I am faster, then he stays behind me." Hoy son 27 años -27, como el número de su Ferrari, que él convirtió en leyenda y que después llevaron otros pilotos de la casa de Maranello como Alboreto, Mansell, Berger, Alesí y hasta creo que el mismo Schumacher-, 27 años de la muerte de Gilles Villeneuve, tras ese estúpido accidente en las clasificaciones de Zolder. Talvez si Pironi (su coequipero en Ferrari) no hubiera desobedecido la orden del equipo y no lo hubiera pasado peligrosamente en la última vuelta del GP de San Marino, un par de semanas antes del accidente, Gilles no hubiera salido como un desalmado a clasificar y no hubiera pasado nada. Pensándolo bien, él siempre manejaba como un desalmado... y eso le hizo ser quien es hoy. Nunca lo vi correr, sólo he visto videos viejos, pero eso basta para admirarlo y adorarlo, como buen hincha de Ferrari que soy. Un tipo de sonrisa amplia que comenzó corriendo en ...