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Mostrando las entradas de 2014

No me verás arrodillado

Pequeña reseña del concierto de Fito Páez del 31 de mayo de 2014 en el Ágora de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito.


Había tenido un poco de problemas con Páez. Después del Naturaleza sangre no había podido conectar con ninguno de sus ocho siguientes discos... y eso es demasiado -vale anotar que antes no lo había logrado con el Rey sol tampoco-. Enterarme que venía un nuevo disco del rosarino siempre aparecía acompañado de un muy starwarsístico I've got a bad feeling about this, sentimiento que se confirmaba al escuchar las canciones. ¿Qué le pasa al pobre de Fito?, pensaba durante todos estos años, ¿es que ha perdido el toque? Cierto es que de vez en cuando aparecía algún tema relativamente destacado, pero al tipo que se sentó frente al piano y compuso joyas como La rueda mágica o Giros no se le puede pedir que se conforme con eso. Y cierto es también que eso es lo que pienso yo, porque seguramente Páez piensa muy diferente, y, además, el tipo que cogió la guitarra y compuso …

I don't really want to stop the show...

It's wonderful to be here
It's certainly a thrill
You're such a lovely audience
We'd like to take you home with us
We'd love to take you home (Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band)
Y lo que parecía imposible, un sueño irrealizable, un buen día se hizo realidad. Un Beatle vino a Quito. Paul McCartney, la mayor leyenda viva de la música universal trajo a su poderosa banda y demostraron cómo se rockea... y todo en el mejor lugar posible, el único lugar posible: la cancha de la U. De hecho, es lo segundo más grande que ha pasado en ese templo del fútbol, ahora también templo del rock, después de la Libertadores 2008. Ni la lluvia quiso perderse el show, well, the rain exploded with a mighty crash, así que nos cayó sin piedad durante tres himnos: Let it be, Live and let die y Hey, Jude. Aunque algunos prefirieron taparse con sus paraguas, yo no cambio por nada el haber estado saltando como un demente, estilando, viviendo y dejando morir entre llamas y pirotécnicos, con l…

Crónica de un asalto frustrado

Decir que el día había comenzado muy bien. Abrir los ojos y verle a la Carmenlou dormida a mi lado, desnuda, hermosa como siempre, despertando sin saberlo mi cuerpo, talvez un poco demasiado. No, no iba a hablar de eso sino de lo que fue saliendo mal. Primero, al salir de su casa, y después de que se me había ido ya un bus lleno que no me quiso parar, me subí a una buseta que ofreció llevarme hasta el redondel del Rumiñahui, templo del rock. Subí, saqué mi libro y leí mientras avanzaba por el serpenteante camino de Guápulo. En eso, la buseta se paró para recoger a más gente y la puerta hizo unos ruidos muy normales. Por algún designio del destino se me ocurrió meter mi mano en el bolsillo y descubrí que se me había caído el teléfono, y el golpe que dio fue parte de esos ruidos. Alcancé a cogerlo mientras se iba resbalando para los asientos de atrás y me sentí afortunado de haberme dado cuenta tan a tiempo. No me hubiera gustado perder el aparatito. Capaz que me tocaba después comprar …